Ernesto Llorens: Jazz violinist

Sunday, November 20, 2016


Al llegar a casa de Ernesto, concentramos toda nuestra atención en su perrito ‘Chancla’: un Poodle color negro con quien vive en Brooklyn desde hace 3 meses. Damos una vuelta rápida para conocer su hogar y comenzamos la charla mientras ´Chancla` muerde insistentemente las esquinas de la libreta donde tomamos apuntes. Su casa es un lugar mágico y sorprendente donde los antiguos dueños tenían un estudio de grabación. Pero ahora, con su particular estilo de músico minimalista, lo ha decorado con estantes llenos de recuerdos de sus viajes; un almanaque de Games of Thrones colgado en la pared y una cajita diseñada especialmente para guardar su más reciente logro: su disco.

Ernesto Llorens Satorre nació en Alcoy, una pequeña ciudad de la provincia de Alicante (España). Hace 5 años llegó a Nueva York. Sin embargo, su primera aventura empezó cuando, sin esperarlo, ganó una beca para estudiar violín jazz en Berklee College of Music en Boston.




¿Qué te trajo a Nueva York?

La verdad es que fue por casualidad. Yo estudiaba en Berklee en la ciudad de Boston y venía con mucha frecuencia a Nueva York; me gustaba muchísimo; entonces, decidí dejar mi Berklee International Scolarship, coger mis cosas y mudarme un poco a mi suerte; prefería esta ciudad; me encantaba la idea del Jazz y su movimiento aquí; quería tocar. Mis principios en la ciudad fueron tocando violín en el metro o en cualquier lado, donde me llamaran. Un día escuché que había audiciones en The New School y decidí aplicar. Afortunadamente conseguí una beca allí para poder continuar mis estudios en Jazz, hasta graduarme.



¿Cuáles eran tus objetivos antes de emprender este nuevo camino?

Antes de llegar a Estados Unidos no lo tenía nada claro, yo estudié música clásica y mi idea era seguir ese camino, quedarme en España y prepararme para entrar en una orquesta. Siempre me había gustado improvisar, pero no me lo tomaba muy en serio. Un profesor, Ernesto Briceño, me contó que la Universidad de Berklee había ido a hacer pruebas de acceso al Conservatorio Superior del Liceu de Barcelona, donde yo estaba estudiando en ese momento, y que tenía que probar suerte. Me presenté al día siguiente, me dijeron que no podía, que ya era demasiado tarde y que el papeleo debía haberlo enviado hacía un mes. Sin embargo, no sé por qué, quizá el destino o la suerte, me dejaron quedarme  y esperar a que los jueces terminaran. Me senté delante de la puerta de 9 de la mañana a 10 de la noche y finalmente me dejaron tocar. Entré en la universidad, conseguí la beca.

Durante este proceso en Estados Unidos, ¿Cambiarías algo?

Siempre hay muchas cosas que me hubiera gustado cambiar o hacer diferente, pero la vida se trata de eso, de aprender de los fallos, te hace entender el porqué estás donde estás; no me arrepiento de nada. Todo me ha llevado a ser quien soy.



Vivir en Nueva York es caro, ¿Has tenido que trabajar en algo que no te apasione por subsistir?

¡Muchas veces! (risas) Cuando estudiaba, la beca me cubría todo, no tenía que trabajar. Ahora tengo visado de artista y en varias ocasiones tengo que tocar en sitios que no me apetece, pienso ¡Quién me manda a mi estar aquí!, tocando para gente que no me escucha, o muchas veces interpretando piezas típicas que estás aburrido de tocar. Sin embargo, económicamente vale la pena. Desafortunadamente, para poder vivir de la música, a veces tienes que hacer conciertos porque necesitas el dinero. Yo trato de verle el lado positivo y sacarle el mayor partido a esas experiencias.

¿Quieres quedarte un largo plazo en Nueva York?

Por ahora me veo unos años en la ciudad, siento que aún me faltan cosas por descubrir y hacer. Yo trato de vivir el día a día: ahora estoy​ trabajando en mi disco y quiero componer nuevos temas para uno nuevo. En un futuro, igual, me gustaría regresar a España; mi familia, mi vida y mis amigos siempre estarán ahí.



¿Qué consejo le das a quienes quieren salir de su zona de confort pero que, por miedo, no lo hacen?

Yo digo que no hace falta seguir el camino que la sociedad nos marca. Por ejemplo, en la música hay muchos campos y por desgracia en los conservatorios sólo nos enseñan a ser músico clásico. Si no eres profesor o trabajas para una orquesta, te angustias pensando qué va a pasar con tu vida. Siempre es importante investigar nuevas alternativas como persona. Creo que creces más construyendo tu propio camino. No está hecho aún, quizá sea mucho más difícil, pero seguro que descubrirás cosas que nunca nadie ha hecho.

Y, ¿qué significa Fire Escape para ti?

Sería ese momento personal que no necesitas compartirlo con nadie más, depende de ti y será para ti mismo.


Al terminar la entrevista salimos a caminar cerca a su casa en Brooklyn, siempre en compañía de 'Chancla', conversamos un poco, una y otra anécdota más, apagamos equipos y nos despedimos de los protagonistas. Ernesto nos deja la sensación de que la vida nos regala retos para tomarlos con ambas manos, para arriesgar, para sentir que a veces girar 180 grados vale la pena; quizá con un poco de suerte o quizá, como Ernesto, solo basta tener un talento excepcional.

Si quieres conocer sobre el trabajo de Ernesto Llorens, visita: www.ernestollorens.com

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